martes, 28 de julio de 2009

"Mi querida bicicleta" - Varios Autores





Bueno, he terminado el librito que me regaló Sonia por mi cumpleaños.

“10 relatos sobre el ciclismo de Holanda y España.” Así se anuncia, y así lo recibí. Me asustó un poco, por toda la fiebre del Tour que invadía mi casa, con mi hermano acaparando la tele por las tardes. A mí nunca me ha gustado ver carreras en la tele, a no ser que sean las hípicas, pero como de ésas no se hace mucha publicidad…





El caso es que me esperaba algo mucho más especializado, como los libros de fútbol que tiene mi hermano. Pero son más relatos con sentimiento sobre la bicicleta y el ciclismo, dando más importancia a los sentimientos y no centrándose tanto en tecnicismos.

Me ha venido muy bien para esta semana tan ajetreada. Yendo y viniendo de un lado para otro, de la Universidad a casa, de casa a la Universidad… y vuelta a empezar. Y hoy a recorrerme todo Madrid norte…

Realmente necesito el día 1, el día de Estepona…

Sobre los relatos, los hay más y menos interesantes, como siempre, pero prácticamente todos me han gustado.





El primer relato, “Las lágrimas de los Otxoa”, es muy triste y emotivo.

El segundo, “Pedaleando con Bruno”, me gustó y me gusta especialmente, puesto que habla sobre mi adorado Londres… entonces, leyéndolo en el Metro, en MI línea, rodeada de guiris con maletas, cuando me di cuenta de que, por mucho que siempre dijese que me quería ir fuera de España, echaré de menos Madrid, vaya donde vaya. Leyéndolo me entró morriña adelantada de Madrid. Empecé a echarla de menos en el Metro de Madrid, que no vuela…





Y más si leo cosas como éstas sobre Londres:


Quizá sea algo genético, o quizá no, quizá sea algo que tiene esta ciudad, que por alguna extraña fuerza termina acogiendo a todos los apátridas. Tú entre ellos, no te olvides. (Página 22)
Y ese “tú” parecía que me estaba hablando a mí. Porque yo también me sentía una persona sin patria definida, como canta Bunbury en El extranjero, pero en Londres me encontraba más a gusto que en ningún otro sitio. En Berlín, París, Barcelona… disfruté, me sentí a gusto, pero no es lo mismo que cuando estuve en Londres…





Si quieres conocer todo esto es mejor que empieces por lo que todos conocen, pero no te sientas como un visitante, me dijo, eres un topógrafo que va recogiendo referencias que más adelante necesitará. (Página 27)



Así es como me gusta a mí hacer turismo… enamorarme de una ciudad, conocerla, recorrerla, y luego recordarla con cariño… conocerla y recordarla como una vieja conocida, una vieja amiga.

Además de toda esta melancolía sobre Londres, Madrid… ¡me hablan de ese mítico concierto de Queen en Wembley! Quiero ese DVD… jejeje





El tercer relato se centra en el personaje de Ernest Hemingway. No me gustó mucho porque sí era más técnico, y porque Hemingway no me cae bien. Ya está dicho.

Pero “Ernest Hemingway era ciclista” deja una cita muy bonita sobre el ciclismo, que se adjudica al propio Hemingway:




(…) pedaleando se aprecian mejor los contornos del país, porque uno primero sube las cuestas bañado en sudor y luego las desciende dejándose deslizar por ellas. De ese modo, el ciclista recuerda las pendientes tal como son, mientras que el automovilista sólo le impresionan las de considerable altura. (Página 38)



Eso me pasa a mi con una serie de cuestas de La Elipa.



El siguiente relato, “1965”, es realmente bonito y emotivo… Cómo no debemos despreciar a los mayores…

Y llegamos a la mitad del librito con “El deseo de convertirse en mito”, donde hay unas frases increíbles sobre el afán de los jóvenes de querer ser algo, ser ALGUIEN.


El adulto no se ha convertido en el mito de sus aspiraciones juveniles. No es el gran ejemplo, emanado del pueblo, que reconforte a la humanidad. (…) Uno añora ser ese mito, símbolo a la par que realidad, novelista a la vez que personaje novelado. (Página 63)
Esta última frase me encanta… por eso la pongo en negrita, hala.


Temo que, si se realizara un estudio, la frustración por haber visto truncados los sueños de niño – no me aventuraré en el ámbito de las ambiciones femeninas – encabezaría la lista de enfermedades más comunes, siendo sus complicaciones incluso más peligrosas que las del tabaquismo.
El deseo de convertirse en mito, el ansia de ser ensalzado como el Ave Fénix cuando uno camine encorvado, respire con dificultad y comience a desvariar es común a todos los tiempos y no e puede erradicar. Es el motor de la juventud. Sin ese ansia, la juventud no existiría y la humanidad revestiría la apariencia de esos mortecinos onocultivos que crecen en algunas explotaciones agrícolas. (Páginas 63-4)
El final es simplemente… perfecto: comparar al ser humano sin aspiraciones en un producto humano monótono y sin más aspiraciones que hacer dinero.

Pero también hubo momentos en que maldije el día en que había decidido convertirme en mito. ¿Toma uno realmente esa decisión en un día o un momento determinado de la infancia? ¿O es una chispa, un súbito deseo emergido de la
nada? En tal caso, ¿qué es lo que hace saltar esa chispa? El Gran Ejemplo, imagino. (Página 65)
Aún ando buscando ese Gran Ejemplo que haga saltar la chispa adecuada… ains…


Y la pregunta: ¿qué quieres ser de mayor? Recuerdo que pensé: ¡ay, es verdad, de mayor hay que ser algo! (Página 67)
Jajaja. Me encanta… pero es verdad, de mayor hay que ser algo… por eso me encantó Rob, el personaje de High Fidelity, supongo… Y me recordó un montón a Peter Pan de Rojo Escarlata… nos quieren quitar la infancia antes de tiempo…

♪♪ De pequeño me enseñaron a querer ser mayor,
de mayor voy a aprender a ser pequeño… ♪♪

Y seguimos en la mitad, con “Tres escalones”… es muy bonito, la verdad, aunque también triste…

Le sigue el cuento más divertido y triste del libro, al menos para mí… “Lluvia en mis ojos”… Un ciclista holandés y uno chino… y la filosofía china en esta frase:

La paciencia es una planta amarga, aunque con frutos dulces. (Página 88)

La verdad es que, junto con “Pedaleando con Bruno”, es mi favorito…

“Hilario, el ciclista de Obaba” es un cuento sacado de la novela de Bernardo Artxaga Obabakoak… También es triste, emotivo… pero te enseña… algo, aunque en el momento de leerlo no sabes exactamente qué… y también va de infancias perdidas…

Luego, un recuerdo para un ciclista: “El hombre de la mochila. Rememorando a Gerrie Knetemann”, en el que el autor recuerda a su amigo.

Y el libro se cierra con “Mi querida bicicleta” de Delibes, en el que el autor narra recuerdos de infancia y juventud. La verdad es que casi todos los relatos narran infancias y/o juventudes…

La verdad es que en su conjunto me ha gustado mucho… ♥♥♥♥

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Listening to: The Cranberries,
When you're gone...
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Pic: El librito. Más en www.myspace.com/Lady_Blue_89
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Reading: Folletos y guías de Bruselas y Bélgica en general. No sé qué empezar ahora...
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Lady Blue is dyin' for Paradise: a love, chocolate and Rock&Roll land...: BRUSELAS (Buscando hotel...)
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Hellville de Summer!! ¡¡Ya queda menos para Estepona!!
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1 comentario:

elvis. dijo...

jo, me encanta 'novelista a la vez que personaje novelado'. :)
y 'es verdad de mayor hay que ser algo' me encanta más! jajajaja. ¡gran frase!
¡qué bonito libro tiene que ser!


¿mañana nos vemos? :)