viernes, 5 de agosto de 2011

Marruecos VI - Bye Bye Morocco

De primero, una ensalada de arroz, pasta, verduras frías...

Con nuestras mochilas y todo los aparejos encima fuimos a casa de Amina, una de las mujeres de la Aso, donde cenamos con su familia y otras miembros de la Aso (Fátima, Fatna, Noora). Una emotiva despedida aderezada con buena comida casera.

El plato fuerte: un tajin de cordero que sabía igualito que el seco de cordero peruano.

Y para bajar todo: una fresquita macedonia.
Tras la opípara cena, música, risas, intercambio de direcciones, recuerdos... y la despedida :,,,,((((((

Gran grupo... se les echará de menos...

jueves, 4 de agosto de 2011

Marruecos V – Tánger y Tetuán (1 y 2 de julio del 2011)

Tras esta huida de Fez, como ya he dicho, llegamos a Tánger de noche. Fuimos recibidas por una feria al ladito de la estación... Y por Suky y su familia :)


Nos llevaron a cenar al lado del faro, donde tuvimos a unos cuantos gatos (¡qué tranquilidad no ver gatos por doquier en Madrid, al menos de estos peludos bigotudos que van a cuatro patas!) rondando por y por debajo de la mesa.
Éste sobre todo, era el más insistente. Supongo que la comida que le tiraba Suky tenía algo que ver.
Tras conocer a más familia de Suky y un sueño reparador, Sokaina nos dio la sorpresa: tendríamos dos horas para ver Tánger si queríamos disfrutar de la parte de los preparativos de la boda concernientes a la novia, lo que significaba... ¡henna!

 
Así que cogimos un taxi y fuimos a la costa, para empezar desde ahí nuestra visita express a la ciudad. Cuál no fue nuestra sorpresa cuando el taxi nos lleva de tour por media ciudad y, obviamente, nos quiere cobrar por ello. Nosotras, como buenas turistas, le dijimos que le pagaríamos la tarifa establecida, no más. Y nos bajamos dejando detrás nuestro a un taxi muuy cabreado.


Tras ver los edificios emblemáticos (El Teatro Cervantes de arriba, las escuelas de la misión española, edificios coloniales...) nos adentramos en la medina.



Y, para variar, en la medina se nos adjudicó un guía (realmente, eso es lo que pasa: ellos te eligen a tí, y tú tienes que insistir mucho, demasiado, para que te dejen en paz). Aunque esta vez nos venía bien, porque teníamos prisa y queríamos aprovechar al máximo la subida hasta la costa.

Y vaya si la aprovechamos: vimos España desde el otro lado del Estrecho, comprobamos que la arquitectura andaluza y la marroquí tienen más en común aquí en el Norte (de Marruecos) que más al Sur...
Mezquita de mujeres



Terminamos nuestro callejeo por Tánger cogiendo otro taxi de vuelta a la casa de Suky, viendo el resto de los edificios que nos quedaban por ver:

Deducimos que esto era la iglesia anglicana... más que nada por la bandera xD

Mezquita

Instituto Español

Café París
Después de rematar las mochilas, nos montamos en el coche del tío de Suky y pusimos rumbo a Tetuán.


No, si aquí no se bebe alcohol...
Cuando llegamos a la casa donde estaban la novia y las mujeres de la boda, fuimos calurosamente recibidas. ¡¡Realmente son simpáticos y amables estos marroquíes!!


Tras una opípara cena más allá de la medianoche, regresamos a la casa de Sokaina, para poder terminar las mochilas y dormir un poco. Por la mañana, con un primo de Suky fuimos a Tánger a por nuestro tren, de vuelta a El Jadida. Largo y fatigoso viaje...

martes, 2 de agosto de 2011

Marruecos IV – Fez (30 de junio y 1 de julio del 2011)

Para terminar las prácticas decidimos hacer un mini-tour hacia el Norte para encontrarnos con gente: un amigo francés de Claudia en Fez y a Sokaina (compañera de la Uni desde primero) en Tánger.

Así que cogimos un tren a Fez de madrugada, cargando con nuestras amigas las cargadas mochilas de guiris.

Y cuando llegamos a Fez nos recibió un calor abrasador, de desierto, con una helada lluvia cayendo casi en horizontal por culpa de un fuerte viento. Un fuerte viento que nos hizo ir cubiertas, peleándonos contra todo el polvo y la tierra que levantaba.

Y así logramos llegar al Palacio, a pesar de que las direcciones que nos daban eran muy diversas: está muy lejos, está muy cerca, hacia la derecha, todo recto, hacia la izquierda...
No se podía pasar una cadenita que estaba muy lejos de la puerta. Así que nos tuvimos que conformar con tomar fotos desde la distancia...


Tras el palacio, nos metimos en la medina y buscamos la antigua Sinagoga, protegido por la UNESCO.

Una pequeña sinagoga escondida en un callejón, donde era difícil llegar. Gracias a las estrellitas indicadoras de lugares de interés, retrocedimos a tiempo (sí, nos pasamos el callejón sin darnos cuenta) y pudimos disfrutar de la pequeña sinagoga, de sus riquezas y su rusticidad.



"Púlpito": Desde donde habla el rabino (Es que no sé si se llama igual en el judaísmo)
Torá
Seguimos visitando la medina, cubierta con banderas marroquíes y pancartas, carteles, pasquines... por el "sí" en el referéndum sobre la nueva Constitución.


Terminamos sin querer (como suele pasar con los buenos viajes: descubres rincones sin quererlo, lo que los hace más maravillosos) al lado de la muralla, a las puertas de un gran jardín... Magnífico: flores, verde, colores, luz, belleza, frescura...

Me entetuve lo mío cazando dragones... ^^
Volvimos a la realidad y a la medina. Nos la recorrimos descubriendo sus misterios...


Mercadillo

La entrada a la medina
Mezquita
¿Y qué mejor forma de descubrir esos misterios de Fez que con un guía? Un guía de esos que van ofreciendo enseñarte rincones escondidos, souvenirs a precios muy bajos... O subirte a los tejados de Fez para poder admirar muy de cerca el minarete de la mezquita, poder sentirte dueña de la ciudad...


O subirte a las azoteas de los curtidores, con la peste que eso conlleva, pero admirando el duro trabajo de estos hombres.



La ruta turística acabó en una herboristería a lo botica de la abuela gigante.


Proceso de fabricación de aceite de argán comestible y cosmético.

¡Sigue a las estrellas!
Y con una vista de la puesta de Sol desde uno de los altos de la ciudad... ^^


Tras un paseo nocturno por la parte nueva de la ciudad, cargando con las mochilas tras un día agotador, un paseo que se alargaba de media hora en media hora, llegamos a la casa de Jules, agotadas, pero con las fuerzas suficientes para ducharnos y hablar, hablar... sobre la realidad en Marruecos, sobre la vida de Jules, sobre...

Hasta que decidimos irnos a dormir y recuperar fuerzas. Y es que al día siguiente volvimos a recorrernos la medina.

Esta vez empezamos por la madrasa, la escuela coránica. Sí, extrañamente, podíamos entrar, aunque no fuésemos musulmanes, previo pago de entrada, obviamente, y sólo para ver el patio. Pero valió la pena. Con la ayuda de la guía de Claudia, as always, pudimos conocer cómo estudian los taliban (estudiantes del Corán, ¡descontextualizad, leñe!)
 




Luego rodeamos la mezquita unas cuantas veces, porque las estrellitas no son tan buenas guías como parecen... Pero pudimos espiar por diferentes puertas, ya que aquí sí que no podíamos entrar...


Tras esta pequeña incursión en la intimidad de la mezquita y de grabar a los músicos sin pagar, seguimos maravillándonos con la belleza de Fez. A pesar de que muchas tiendas estaban cerradas, por ser viernes, pudimos ser tentadas por la comida expuesta, por algunos souvenirs... Pero, sobre todo, pudimos quedarnos boquiabiertas por las maravillas de la arquitectura que veíamos en rincones insospechados.



A mitad de camino se nos acopló un tío, con lo que terminamos con guía, que nos hizo dar vueltas por la medina, hasta que le entró en la cabeza que ya habíamos visto a los curtidores, el museo Nejarinne y demás cosas que nos quería enseñar...

Así que subimos al monte, a ver las tumbas. No son gran cosa, porque son ruinas y no se diferencia mucho, pero el simple hecho de subir ahí hizo que nos costase menos resistirnos a su oferta de comer en su casa. Y allá que fuimos. Y comimos, merendamos... Y recibimos un masaje que no acabó muy bien...


Fuimos a ver un riad (hotelazo con patio, artesanía marroquí... precioso). Nos recorrimos todas las plantas, admirando cada habitación, cada detalle...



Y terminamos despidiéndonos bruscamente del guía, que quizás nos vio cara de permiso de residencia español, porque estuvo muy frío desde que no le dejamos ir más allá...

En el tren de vuelta, descansamos, leímos (como siempre) y jugamos con la pequeña viajera de enfrente... ^^


Y llegamos por la noche a Tánger, a ver a Sokaina... pero eso será en el próximo post.